El ascenso: de skater prometedor a posible olímpico
Mario Sáenz era un skater profesional mexicano con el sueño de ser el máximo representante en los Juegos Olímpicos. Destacaba en competencias nacionales e incluso aspiraba a llevar su talento a los escenarios internacionales más grandes.

El crimen y el juicio que conmocionó al país
La tragedia marcó un antes y un después: en septiembre de 2017, Victoria Pamela Salas fue hallada asesinada en un hotel de Tlalpan. Mario fue señalado como principal sospechoso, se entregó voluntariamente en 2019 y en abril de 2022 fue sentenciado a 45 años de prisión por feminicidio, además de una reparación de daño por alrededor de $485,000 MXN.

¿Justicia o error judicial? La defensa clama su inocencia
Durante el juicio, su defensa —liderada por Erick Rauda— ha señalado la ausencia de pruebas objetivas contundentes: no se presentó video que lo ubicara en el lugar del crimen, y los análisis de ADN no coincidieron con muestras encontradas (saliva y líquido seminal). La condena se sustentó principalmente en testimonios contradictorios y fallas periciales.
Últimos avances: la última carta legal
El 26 de marzo de 2025, García presentó un amparo directo, descrito como su “última bala” para revertir la sentencia de 45 años y obtener su libertad. Si este recurso no prospera, Sáenz se enfrentará a pasar el resto de su vida en prisión.
De sueños olímpicos a la búsqueda de justicia
Mario Sáenz no solo era un deportista con potencial olímpico, sino representa una historia de lo que pudo ser. Desde esa pasión genuina por el skate hasta enfrentar la condena de 45 años por un crimen que él y su defensa aseguran no cometió, su historia ha generado debate intenso sobre cómo funciona el sistema judicial en México.

El caso de Mario Sáenz es más que un conflicto legal: es una trama de aspiraciones truncadas, posibles injusticias y embates judiciales que llaman a cuestionar cómo se imparte la justicia. Su lucha continúa en tribunales, respaldada por su defensa, mientras el país observa y reflexiona.
